Inicio / Día de la Tierra
Inicio / Día de la Tierra
A quienes habitan y cuidan esta tierra,
Hoy no escribimos desde una oficina. Escribimos desde la orilla de el Rio Magdalena que todavía corre, desde la sombra de un árbol que todavía da fruto, desde las manos de las comunidades que, día tras día, sostienen algo que el mundo moderno parece haber olvidado: que sin naturaleza, no hay nada.
El 22 de abril el mundo celebra la Tierra. Nosotros la celebramos todos los días, porque vivimos junto a quienes la trabajan, la protegen y la aman sin necesidad de que nadie se los pida.
Lo que vemos en el Caribe colombiano:
La región Caribe colombiana es una de las más ricas y, al mismo tiempo, una de las más vulnerables del país. Sus ciénagas, manglares, serranías y costas albergan una biodiversidad extraordinaria y comunidades con una relación profunda y ancestral con su entorno. Pescadores artesanales que conocen el mar mejor que cualquier libro. Campesinos que saben cuándo viene la lluvia con solo mirar el viento. Mujeres que han conservado semillas nativas por generaciones, sin llamarlo conservación, simplemente porque así se hace.
Pero ese equilibrio está bajo presión. La ciénaga Grande de Santa Marta, uno de los humedales más importantes de América Latina, lleva décadas luchando contra la contaminación y el cierre de sus caños. El Golfo de Morrosquillo ve cómo sus arrecifes de coral palidecen lentamente. Las comunidades afrodescendientes e indígenas de la costa pierden territorio y recursos a una velocidad que ningún informe logra capturar del todo.
No son estadísticas. Son familias. Son historias. Son formas de vida que el mundo no puede darse el lujo de perder.
Lo que pasa en el mundo nos toca aquí:
El cambio climático no distingue fronteras. Lo que sucede en las grandes fábricas del norte llega, en forma de huracanes más fuertes, sequías más largas y mares más altos, a las costas del Caribe. Las comunidades que menos han contribuido al problema son, con frecuencia, las que más sufren sus consecuencias.
Este año, los océanos registraron las temperaturas más altas de la historia. Los arrecifes de coral del mundo enfrentan el mayor evento de blanqueamiento jamás documentado. La Amazonía, ese corazón verde que regula el clima de todo el continente, sigue reduciéndose. Y sin embargo, en medio de todo esto, hay comunidades que resisten, que regeneran, que enseñan.
Eso también es una noticia. Y merece ser contada.
Por qué las comunidades son la respuesta:
Desde ProAmbiente creemos firmemente que la solución a la crisis ambiental no vendrá únicamente de los gobiernos ni de los grandes acuerdos internacionales. Vendrá, como siempre ha venido, de las personas que viven en el territorio, que lo conocen, que dependen de él y que tienen todo el interés del mundo en que siga vivo.
Las comunidades del Caribe colombiano no necesitan que nadie llegue a decirles cómo amar su tierra. Lo que necesitan es apoyo, recursos, reconocimiento y, sobre todo, que se les escuche. Su conocimiento acumulado durante siglos vale tanto como cualquier estudio científico. Su presencia en el territorio es, en muchos casos, la única barrera real contra la deforestación y la destrucción.
Trabajar con ellas, no para ellas, es el camino.
Un compromiso que se renueva hoy:
En este Día de la Tierra, ProAmbiente renueva su compromiso con las comunidades y los ecosistemas de nuestra región. Seguiremos trabajando por los manglares que filtran el agua y protegen las costas. Por las ciénagas que alimentan a miles de familias. Por los saberes ancestrales que merecen ser preservados con la misma urgencia que cualquier especie en peligro.
Pero sobre todo, seguiremos creyendo en algo que la naturaleza nos lleva millones de años demostrando: que la vida encuentra la manera. Que donde hay raíces profundas, hay esperanza.
Gracias a cada comunidad que cuida lo que le fue dado. Gracias a cada persona que eligió quedarse y proteger. Gracias a la tierra, que sigue dándonos todo a pesar de todo.
Con respeto y gratitud,
ProAmbiente.